27 ago 2011
Arrastrándome por el frío baldosín, las vi. Sin dejar de pensar en ti, las vi. Ahí estaban. Las tomé rápida y sospechosamente; las apreté con propiedad entre mi axila. Huí lentamente. Huí. No lo podía creer. Al fin las tenía. El tiempo empezó a pasar más lento de lo normal. La espera pareció eterna hasta que, hasta que abrí el paquete sin propiedad; las manos me estorbaban, la lengua se me humedecía hasta que, hasta que las pude saborear. Eran ellas, las mismas, las de siempre, las responsables de mis primeros sufrimientos escolares, hace quince años; las galletas, las deliciosas y celestiales galletas por las que yo sufría, que mi mamá no me compraba y mi amiga no me compartía.
17 ago 2011
Últimamente y de ahora en adelante, cambio los buses cómodos y con olor a auyama, por los incómodos que no huelen a nada. A estos últimos es más común que se suba algún animador necesitado. Con esto me refiero a cualquier tipo de músico, comerciante, malabarista o retórico, a quien le sea necesario financiar sus estudios, medicamentos, familias, alimentos, o vicios, con las moneditas -que ustedes- generosamente les quieran brindar.
De dichos personajes quisiera rescatar solamente un par de cualidades. Por ejemplo, la timidez que logran ocultar perfectamente aprendiéndose de memoria cada signo de puntuación a recitar. Deestamanera,terminanhablandosinrespirarniparar,porqueosinoselesolvidaloquevanadecir. Así, evitan a toda costa establecer contacto visual con los pasajeros; se suben con gafas oscuras mientras atardece, y miran un punto fijo hasta que los ojos les lloran. Tratan de dirigirse a un solo pasajero, cuando les es estrictamente necesario, de la manera más rápida e indolora posible. Digamos, un comerciante ofrece su innovador producto (Chicles Videns. El comerciante hace especial énfasis en que son gomas de mascar avaladas por la Federación Odontológica Colombiana, y cuando digo Especial me refiero a que le da la vuelta a la cajetilla de los chicles y señala el logotipo de la federación, como si ningún chicle gozara de semejante aceptación) directamente a cada pasajero. Intenta usar la palabra "Disculpa" pero, sólo logra emitir un sonido que traduciría "Iscua". Y pasa rápido, de puesto en puesto diciendo: "Iscua, iscua, iscua", mientras ofrece chicles.
Admito que son divertidos. No me burlo, ni mucho menos. Me sorprende que me tuteen, por ejemplo; o que se suban campantes al bus, dirigiéndose a toda la comunidad de pasajeros como "¡Amigos!". Eso, todo eso me alegra el día. Porque, no tan en el fondo, lo que quieren es divertirnos. En el fondo real, están inmersos en tal miseria que los obliga a escoger el trabajo menos indigno y menos inmoral que encontraron. Obvio: están los raperos que deciden perder toda su dignidad, y cantar todas sus miserias y problemas y muertes y hambrunas en un solo rap, lo cual les genera más ingresos.
Yo quisiera que la gente les recibiera todo, sin compromiso; que los mirara a los ojos mientras hacen lo que sea que hacen; que los saludara, y hasta les siguiera el juego cuando su repertorio implique inclusión del público.
8 ago 2011
Tocaron música sin sonidos. Sólo con las manos, sin ningún ruido. La armonía era tal, que era mejor no prescindir de nada. Mientras el tiempo avanzaba, la salida se hacía más lejana. Lejos pero al borde de la aturdimiento, el volumen fue perfecto. Cuando está contigo, no le falta abrigo. Y no le teme al enemigo, sólo con un piano de testigo.
6 ago 2011
Ningún fin justifica ningún medio.
Entonces, no entiendo
Por qué mi mamá me regaña con asedio.
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