19 sept 2011

usted

Dele play a un bolero y llore. Llore. Llore y luego espere. Déjese llevar. Flote. Flote sobre sus lágrimas. Flote sin ataduras ni raíces. No piense en las consecuencias de su humedad. Sólo llore. Mójese. Sea redundante con lo que le duele. Repita el bolero y el dolor, hasta que se sepa ambos de memoria. Un día, tal vez, podrá cantar ese bolero mientras sonríe.

5 sept 2011

clasificado

Hay una vacante en mí. Un trabajo nocturno. De once de la noche, hasta las once y seis. Necesito de alguien que me llame, que no me toque: que me llame y me diga que me quiere, que me duerma, que soy la verga, y esas cosas. Alguien que no me hable, que me susurre todo eso. Con ternura, al mejor estilo de una canción de cuna. Que me deje soñando, delirando con su voz y que yo sea capaz, sin esfuerzo, de soñarme con su cara.
Información, aquí.

27 ago 2011

Arrastrándome por el frío baldosín, las vi. Sin dejar de pensar en ti, las vi. Ahí estaban. Las tomé rápida y sospechosamente; las apreté con propiedad entre mi axila. Huí lentamente. Huí. No lo podía creer. Al fin las tenía. El tiempo empezó a pasar más lento de lo normal. La espera pareció eterna hasta que, hasta que abrí el paquete sin propiedad; las manos me estorbaban, la lengua se me humedecía hasta que, hasta que las pude saborear. Eran ellas, las mismas, las de siempre, las responsables de mis primeros sufrimientos escolares, hace quince años; las galletas, las deliciosas y celestiales galletas por las que yo sufría, que mi mamá no me compraba y mi amiga no me compartía.

17 ago 2011

Últimamente y de ahora en adelante, cambio los buses cómodos y con olor a auyama, por los incómodos que no huelen a nada. A estos últimos es más común que se suba algún animador necesitado. Con esto me refiero a cualquier tipo de músico, comerciante, malabarista o retórico, a quien le sea necesario financiar sus estudios, medicamentos, familias, alimentos, o vicios, con las moneditas -que ustedes- generosamente les quieran brindar.
De dichos personajes quisiera rescatar solamente un par de cualidades. Por ejemplo, la timidez que logran ocultar perfectamente aprendiéndose de memoria cada signo de puntuación a recitar. Deestamanera,terminanhablandosinrespirarniparar,porqueosinoselesolvidaloquevanadecir. Así, evitan a toda costa establecer contacto visual con los pasajeros; se suben con gafas oscuras mientras atardece, y miran un punto fijo hasta que los ojos les lloran. Tratan de dirigirse a un solo pasajero, cuando les es estrictamente necesario, de la manera más rápida e indolora posible. Digamos, un comerciante ofrece su innovador producto (Chicles Videns. El comerciante hace especial énfasis en que son gomas de mascar avaladas por la Federación Odontológica Colombiana, y cuando digo Especial me refiero a que le da la vuelta a la cajetilla de los chicles y señala el logotipo de la federación, como si ningún chicle gozara de semejante aceptación) directamente a cada pasajero. Intenta usar la palabra "Disculpa" pero, sólo logra emitir un sonido que traduciría "Iscua". Y pasa rápido, de puesto en puesto diciendo: "Iscua, iscua, iscua", mientras ofrece chicles.
Admito que son divertidos. No me burlo, ni mucho menos. Me sorprende que me tuteen, por ejemplo; o que se suban campantes al bus, dirigiéndose a toda la comunidad de pasajeros como "¡Amigos!". Eso, todo eso me alegra el día. Porque, no tan en el fondo, lo que quieren es divertirnos. En el fondo real, están inmersos en tal miseria que los obliga a escoger el trabajo menos indigno y menos inmoral que encontraron. Obvio: están los raperos que deciden perder toda su dignidad, y cantar todas sus miserias y problemas y muertes y hambrunas en un solo rap, lo cual les genera más ingresos.
Yo quisiera que la gente les recibiera todo, sin compromiso; que los mirara a los ojos mientras hacen lo que sea que hacen; que los saludara, y hasta les siguiera el juego cuando su repertorio implique inclusión del público.

8 ago 2011

Tocaron música sin sonidos. Sólo con las manos, sin ningún ruido. La armonía era tal, que era mejor no prescindir de nada. Mientras el tiempo avanzaba, la salida se hacía más lejana. Lejos pero al borde de la aturdimiento, el volumen fue perfecto. Cuando está contigo, no le falta abrigo. Y no le teme al enemigo, sólo con un piano de testigo.

6 ago 2011

Ningún fin justifica ningún medio.
Entonces, no entiendo
Por qué mi mamá me regaña con asedio.

31 jul 2011

la belle époque

Mi hermana acaba de llegar de un paseo. Se fue diez días a ser hospedada por una familia, prácticamente, nómada. Quiero decir, de esas familias que no tienen ni una silla pero, que se tienen a sí mismos... así mismos. Cargan todo en cajas herméticas. Y cuando digo "todo" me refiero única y exclusivamente a la comida. El resto, no les pertenece. Cuando se cansan de estar donde estén, cierran las cajas y se van. Andan hasta que llegan a otro sitio, arriendan otra casa (amoblada) y vuelven a abrir las cajas. No tienen sentido de pertenencia por lo material pero, me imagino que por el lado personal, deben tenerlo todo; deben tenerse todos.
En lo no muy profundo de nuestros seres, todos queremos -de alguna u otra manera- cambiar algo en el mundo en el que aparecimos. Vamos cargando esas estrategias, planes, metas y deseos universales hasta que, en dado momento, el universo entero se nos reduce a algo, a alguien. Hay, entonces, un cambio de curso mental, cardinal y sentimental. No es que nos conformemos, es que simplemente no queremos.

24 jul 2011

No puedo dormir porque pienso mucho. Pienso en lo que se me viene, en lo que evité, en lo que -afortunadamente- no me pasó, y así. Considero que todos deberíamos ser muy vulnerables a las ideas; que nos toquen, que nos determinen, chocarnos con ellas. Y así, tener el panorama más amplio posible, y tomar decisiones con un bagaje comprensible. Para mí las ideas son personas, son las personas. Porque, mientras uno más mire, más se fije y más sensible sea a los demás, va a dudar, a preguntar y a aventurarse más. Tengo hambre. Últimamente me están saliendo ronchas y me estoy brotando, como si tuviera una alergia, o algo. Yo no soy alérgica a nada. En eso también he pensado. Tratar de conciliar el sueño es la peor idea con la que uno se puede estrellar. O se tiene sueño, o no. Se duerme por necesidad, no por voluntad. Tal vez, dormir sea lo único que se le escape a tal habilidad.
Si oír tu voz me sube el
ánimo
Imagínate lo que me pasa cuando
me das la mano.

21 jul 2011

Qué otra cosa es un árbol, más que
libertad.
Y si te abrazo es para
sentir
que a nuestro amor nunca podrán sacarlo de
raíz.
Me empiezo a aburrir. Cuando ya todos mis problemas termino de asumir, y mis ojos no puedo sino abrir. Abrir. Un nombre empiezo a balbucir. Me dan ganas férreas de huir. No siento que algo, que nada me pueda redimir. Quisiera que la noche me pudiera derretir. Y yo sólo veo que todo se empieza a repetir. Y yo sólo veo que todo se empieza a repetir. Y yo sólo veo que todo se empieza a repetir. Es lo que me pasa cuando no me dejas dormir.

18 jul 2011

Podrías verlo así,

Las manos están frías. El pulso aumenta. Nada concuerda. Mierda, mierda, mierda. Ya no deseas esto. Ya no. Porque antes eras cuerda pero, ya no. Mierda. Ahora todo es mierda. Por lo menos, dentro de ti; ya ni siquiera tu corazón está en la izquierda. Eres un comemierda. Lloras. Sudas. Maldices: mierda, mierda, mierda. Antes eras libre, ya no. Has disminuido tu calibre. Sólo sueñas con un cubalibre. Con varios, más bien. Bien. Tú sólo quisiste hacer el bien. Ahora sólo quieres bajarte de este tren. Que tus sueños y los suyos, se cumplan; que tú aprendas a soportar su desdén, amén.

9 jul 2011

Se contagia y se queda. Inevitablemente. La mucosidad invasora se apropia de los oídos, la frente, los maxilares, las glándulas salivares. Ya todo sabe igual. Hasta las palabras, todas las palabras suenan, huelen, saben, se ven igual. Antes era icono de diversidad. Ya no. Ahora todo está lleno. Lleno de esa sustancia salada, como el sudor; como las lágrimas y el mar. Ay, la sal del mundo. Puede llegar a ser tan bella y tan repugnante a la vez. Tan necesaria y sobrante. Pasa todo el tiempo: sírvase sólo la sal apropiada. Sin sal, todo es insípido; salado, incomible. Siempre existirá el miedo, el vértigo que precede la cantidad de sal adecuada. Sólo la experiencia y la voluntad permiten al chef, al hombre, saber cuán salada ha de ser su vida, o su plato de comida.

7 jul 2011

ciclismo

Saramago dijo una vez que todo el tiempo le decían que hiciera ejercicio pero que, nunca había oído que le dijeran a un deportista que tenía que leer. Yo, por mi parte, uso el deporte para satisfacer una necesidad intelectual. Cuando algo me abruma, cuando no quiero pensar, salgo a sudarlo, a secretarlo todo. Literal. Digamos, hoy, cogí mi bicicleta y -como Forrest Gumop- quise seguir y seguir, hasta que la barba y el pelo me crecieran más de lo normal. Lo bueno de mi deporte, igual que el de Forrest, es que puedo parar cuando quiera. Parar y mirar. Parar, mirar; no pensar. Poder devolverme cuando, simplemente, no quiera seguir más. Siento que el deporte sacia mis necesidades intelectuales cuando aparentemente no hay qué las sacie. Es la orilla tangible durante el naufragio entre lo no.

4 jul 2011

No entiendo cómo hacen el jamón.
No entiendo porqué existe el número pi.
No entiendo porqué no le puedo decir piedras a las rocas.
No entiendo porqué me da tanto frío.
No entiendo de dónde vienen los mocos, ni las lágrimas, ni el sudor.
No entiendo porqué todos los anteriores son salados.
No entiendo porqué me salen las muelas siete años después.
No entiendo porqué no he podido imprimir mi hoja de matrícula.
No entiendo cómo hace la gente para roncar... despierta... sin darse cuenta.
No entiendo cómo funciona Skype.
No entiendo cómo la gente no se enamora de ti.
No entiendo la leche en polvo.
No entiendo el café instantáneo.
No entiendo nada instantáneo.
No entiendo porqué Colombia no mete goles.
No entiendo porqué el chofer del bus no me deja en la cuadra que necesito. Sino que sigue, y sigue, y sigue, y sigue, hasta que me sirve más esperar a que el bus vuelva a hacer toda la ruta.
No entiendo porqué nunca he podido acabar un chapstick.
No entiendo porqué siempre he perdido todos mis chapsticks.
No entiendo cómo existen límites infinitos.
No entiendo cómo evolucionan las especies.
No entiendo quién suelta la cisterna.
We'll be washed and buried one day, my girl
And the time we were given will be left for the world
The flesh that lived and loved will be eaten by plague
So let the memories be good for those who stay


9 jun 2011

Me gusta el olor a pasto pero, recién cortado. Me gusta la cuenta regresiva que te antecede. Me gusta la gente que baila con música que nadie más escucha adrede. Me gusta no tener horarios, y comer todo el día. Todo el día. Me gusta no tener obligaciones, sino guías. Me gusta tenerte y no tener nada más. Me gusta la gente que hace amigos en los buses. Me gustan los amigos de los buses. Me gusta la reciprocidad de nuestras manos. Me gusta el afán que implica el ser puntual. Me gusta no tener tiempo qué perder. Me gusta no saber perder el tiempo. Me gusta no querer huir, y que todo se me pase lento.
Tren entre ambas miradas oscuras.



6 jun 2011

instrucciones para ser

1. Amar.
2. Agradecer.
3. No buscar.
4. No forzar.
5. No planear.
6. Fluir.
7. Dar.
8. Darse.
9. No juzgar.
10. No olvidar.
11. No lamentar.
12. No adivinar.
13. No flotar.
13,5. Nada flota.
14. No pensar.
15. Pintar.
16. Reteñir.
17. Reaccionar.
18. Perseverar.
19. Saber cuándo parar.

5 jun 2011

Alguna vez, algún día, o tal vez dos, aprendí a priori que lo más difícil que hay en la vida de los seres humanos es decidir. Decidir, decidir, decidir. Anular una o varias posibilidades para privilegiar una sola. Una sola, una sola, una sola. Además de no ser proporcional, es difícil, doloroso, enfermizo, adiposo y apagadizo. Da vueltas en la cabeza. En la cabeza, en la cabeza. Quita hasta el tiempo que no se ha tenido aún. Aún de repente, todos los días pasados pesan. Todo en forma de fundamentación para decidir. Decidir, decidir, decidir. Decidir de la manera más democrática: buscando el bien común. Y es que creo en la democracia, no como una forma de gobernar sino de vivir. De vivir uno. De vivirse uno. De desvivirse uno por los demás. Por los demás. Considero que eso hace mis decisiones más difíciles de tomar. Tomar, tomar, tomar. Y no me importa, no me quejo; sólo lo sé, lo siento; es lo que soy. A veces, soy muy poco egoísta. Hasta llegar a la degradación máxima de mi felicidad, e intercambiarla por quienes me importan, democráticamente. Ésta es una de esas veces. Creces, creces, creces.

29 may 2011

Hoy parece domingo por la tarde. Llueve. No hay sol, ni cielo azul. Sólo hay nubes. Nubes grises. Tal vez, si las enfermedades se somatizan, uno tenga la capacidad de entender el clima como catarsis de uno mismo. Quiero decir: lo más seguro es que yo me sienta hoy como un domingo por la tarde; lluviosa, sin sol, ni cielo azul; sólo nubes: nubes grises. Es ese sinsabor de las obligaciones aplazadas, los abrazos no dados y las manos sin entibiecer. Para mí, eso es un domingo por la tarde. La ausencia más grande del derecho, sumada con la presencia abrumadora de los deberes. No preguntar después qué tienen los domingos en la tarde, que hacen que llore por delicadezas; por goticas, vienticos y fríos instantáneos.

26 may 2011

call me irresponsible

La humanidad y yo nunca hemos sido grandes amigas. Incluso, siempre he cargado conmigo un delirio por cambiarla. Difiero de ella en muchas cosas. No me gusta su quietud, su superficialidad, su falta de memoria, ni su maleabilidad, y tampoco sus planes de salubridad. Está llena de dudas, quejas, complejos, vicios y afanes que la ciegan de toda realidad. No me gusta la humanidad. Sin embargo, la mayor diferencia que tengo con ella es que no (1) ama como yo. A mí me parece lo más natural, obvio, razonable, casual y consecuente amar(1). No entiendo cómo, los otros siete mil millones de personas que abusan del planeta conmigo, no (1) aman como yo lo hago. Puede haber personas que se me acerquen pero, estoy segura de que sus esfuerzos no serán suficientes, porque nadie (1) ama como yo. No es prepotencia lo que siento. Simplemen(1), sólo yo sé cómo (1) amo, cómo amar(1). Y no me importa que los siglos y las personas pasen, mientras yo me quede en esta solitaria y feliz forma de vida amando(1).

22 may 2011

ballenas

Frío de mierda
Añadidura de mis errores
Calor que falta en mi parte izquierda
Sólo oigo roedores.






17 may 2011

cálculo

Me gusta el agua. Me gusta el agua en todas sus versiones. A veces, me alcanza una sed abrumadora. Pero, esa sed se calma con sólo humedecer las yemas de mis dedos. Y es que la sed que yo padezco es más mental que fisiológica.
Es una sed posesiva. No quiero que nadie, nadie tome del agua que es mía, aunque entiendo su pasión por dar de beber a los demás. Precisamente, por eso es agua, y por eso me encanta. Me gusta tanto el agua, que prefiero empaparme que humedecerme; sumergirme en ella, que tomármela.
Me gusta el agua porque está en todas partes. A veces, cae del cielo, otra veces se estanca en el suelo, sale de los ojos de alguien, es disparada desde la boca de alguien más; unas veces es café, otras es azul, y otras no se ve. De todas formas, es agua y siempre está ahí: cerca. Amo el agua porque es generosa, nada la detiene y sólo gracias a ella hay vida.
He entendido -a las malas- que la tengo que compartir, y a las malas -entonces- la comparto. No obstante, tanto ella como yo, sabemos que me pertenece: que le pertenezco, por esta sed que ahora cargo conmigo siempre. Soy del agua, como quien es de la libertad porque es libre; como quien es del amor porque ama.

16 may 2011

separator

Hay partes de la vida en las que no se hacen más expectativas. No se espera ni se merece nada, además de lo que ya se tiene. Se alcanza una suerte de satisfacción de no querer nada más; de creer que no se merece, ni se necesita algo más. Pero, así como la vida a veces quita, otras veces también da. Y como estamos más acostumbrados a sufrir que a ser felices, parece mentira el instante en que la vida nos regala algo. Regalar en todos los sentidos. Un regalo que no es un premio, sino un regalo. Entonces, uno llora. Llora por gratitud. Gratitud con la vida. Llora por la falta de palabras que le amordaza la lengua y le exprime los ojos. Gratitud por el regalo que uno no se merecía pero que, ahora tiene; que es suyo y le pertenece. Que lo completa, lo anima, lo fortalece, lo alimenta y lo guía. Gracias, vida, por enseñarnos -a las malas- que no podemos vivir los unos sin los otros.

15 may 2011

Transmilenio horrible insuficiente sistema inmunda sustancia y opaca urna roja sostenme otra noche gonorrea.

14 may 2011

Querido diario, blog y lector,
anoche fue -sin duda- la mejor noche de mi corta vida. No especificaré detalles. Sin embargo, como en todas las mejores noches de todas las vidas, no dormí. Me levanté hoy con mis ojos queriendo cerrarse. Así anduve todo el día, mientras me acordaba de anoche. Finalmente, sentí el calor imaginario de una cama (porque sin ti ya no me da calor real). Me acosté. Puse National Geographic, para arruyarme. En cinco minutos, creo, me dormí. Era feliz, creo. Todo era cálido y perfecto hasta que mi papá, redundantemente, con su voz, me llamó. Me llamó. Me llamó. Maldita sea, me llamó. Me desperté. Abrí los ojos, bravamente. Me dijo algo que no me importó tanto como el volumen de su voz. Lo ignoré. Me cambié de cama. Volví a encontrar calor imaginario. Y aquí estoy, contigo y sin ti.

30 abr 2011

autorretrato

Hay amores y odios igual de naturales. No suelen fluírme los segundos. Prefiero, naturalmente, que sean amores todas mis conductas. Porque creo y siento que el amor es nada más que una forma de vida; en la que se basan decisiones, principios y prioridades. Me han tildado de despreocupada, insensible e -incluso- de egoísta. Sin entender que, en realidad, me esfuerzo por comportarme de maneras absolutamente contrarias. Tomen nota los que deseen pero, lo considero una muy efectiva estrategia de vida. Me amo, y eso me permite y me obliga a amar todo y a todos los que me rodean. Claramente, como vivo distinto, tendré problemas distintos; incluso, veré problemas donde nadie más los vea, y viceversa. Sin embargo, a veces me tranquiliza que me preocupen determinadas cosas. Porque, a pesar de que en ocaciones me queje de mi excesiva sensibilidad, sé que si yo no me preocupara, nadie más lo haría. Y como mi preocupación se caracteriza de responsabilidad e inconformismo, en el momento en que la siento, ya no me abandona hasta que la calmo.

26 abr 2011

omnia in bonum

A ver: pongámonos serios. Qué lástima la inundación de mi universidad. Admito que me entra un vacío cada vez que veo una imagen de dicha catástrofe. Jamás imaginé que algo así fuera posible. Corrijo: jamás imaginé que algo así ME fuera posible. Porque inundaciones hay por montones, y las vemos todos los días en los excelentes noticieros que televisamos. Pero, admitamos de una vez por todas que -para nosotros- una situación de estas estaba, por lo menos, a cuarenta kilómetros de distancia. Qué triste es saber que sólo nos duelen las heridas que aparecen en nuestras respectivas pieles.

Confieso también que me da un poco de risa cada vez que alguien me llama, me escribe o se dirige a mí en un tono generoso, dándome una suerte de apoyo, de condolencia o pésame, y me dice que lamenta lo de mi universidad. Yo también lo lamento. No digo que no. Pero, seamos sinceros: estamos más que felices -en el fondo- porque seguimos de vacaciones (sabemos que el fondo está muy lejos, literalmente). Ya déjense de clichés, cursilerías, pantallas y frasesitas. Obviamente, hemos de ayudar, así sea rezando. No obstante, ni aquí, ni en ningún lado hay lugar para la hipocresía. Yo hago lo que me pongan a hacer, siempre y cuando me nazca; siempre y cuando lo sienta... no sé ustedes.

5 abr 2011

closer to the edge

Una vez más, evado una responsabilidad por dedicarme a lo que sea que sea esto. Siempre me ha tramado la manera en que -casi de manera inconsciente- organizo mis prioridades. Es así como me preocupan asuntos que podrían parecer superfluos en la cotidianidad de alguien más; me duelen circunstancias que son añadiduras en la vida de gente distinta, y le temo a tormentas creadas en mi vaso con agua. Por eso, puedo llegar a puntos como en el que estoy hoy, en el que me impresiona mi habilidad sobrenatural para no coger a golpes este teclado, y disimular la rabia inexplicable que me llena.

31 mar 2011

pass us by

Y sentada en mi cama, que no está hecha para sentarse; mirando al techo, que está hecho para mirarlo, y sintiendo con mis manos la rugosidad artificial de mi cobija igualmente artificial, supe que me estaba esforzando demasiado.

26 mar 2011

pocaluz


Se dice, me gusta creer, creo que el mejor antídoto contra la guerra es un profesor. Estoy segura de que lo leí en medio de un arranque de curiosidad, mientras me paseaba por el sitio web de los terroristas de mi país (Y con terrorista me refiero a cualquier bando que pudiera tener la guerra). Esta idea me la fomentó una película que vi el viernes. Se llama "Los Colores de la Montaña", es colombiana y muy mala. Yo soy de los feligreses que todavía creen en el cine colombiano, por eso voy a cine como una madre expectante cada vez que sale una. No puedo negar que cada vez mi decepción es menor. De todas formas, por más mala que sea la película, siempre salgo divagando del teatro.

Pienso que el cine que hacemos aquí siempre tiene el mismo tema. Y todos saben cuál es: la guerrilla, los desplazados, las metralletas, las vacunas, las extorsiones, las reuniones, la miseria, la injusticia, el rebusque, la informalidad y, claro: no puede faltar jamás un libertario ambicioso que esparza esperanza entre sus comunes, que al final también matan. Siempre es igual. En la película del viernes, dicho libertario era una mujer. Más exactamente, una profesora.
Valientemente, esta mujer decide ir a enseñar a una escuela rural en una vereda de Antióquia, que está plagada de paramilitares y guerrilleros. Mediante la película avanza, la escuela la pintan de graffitis, tanto los paras como los guerrillos. La profesora decide, entonces, taparlos con un mural que pintan los niños. Al final, la profesora es obligada a dejar la vereda porque la amenazan de muerte por ese acto.
Yo también tengo profesores que odio y que me odian. Pero, sin duda y cuando sea capaz, quiero unírmeles. Y tapar con colores todo aquello que sobre. Porque estoy segura de que educar, enseñar, compartir, regalar, dar lo que uno sabe es el camino más corto hacia la paz. Tíldenme de lo que quieran, but I'm not the only one. Si la gente que mata a otra gente le tiene tanto miedo y rabia a los profesores, ha de ser por algo. Yo pienso descubrir y probar -con mi vida- por qué los lápices son más peligrosos que las balas.

14 mar 2011

nada flota

Todo echa y tiene raíces. No importa dónde, ni cómo. Las raíces están. Implican consecuencias, premios y promesas. Somos raíces entre nosotros. Una maraña indistinguible de relaciones, recuerdos y planes. Echamos raíces en los demás. Por eso, despedirse es tan difícil. Estamos arraigados a todo, así alardeemos negándolo. Enraizados en lo que somos, fuimos y queremos ser; en quienes queremos y nos caen mal. Claramente, jamás flotaremos sin cable a tierra.

13 mar 2011

a la perfección por la caridad

Hoy fui a misa. Sentía que lo necesitaba porque, es tanta mi fe que -aunque no tengo jardín- ya compré una podadora. Me gusta ir cuando lo necesito, no cuando me obligan. En fin, fui con toda la disposición de escuchar, aprender y aprehender. En medio de todo eso, de mis problemas y de los percances que me arrastraron a sentarme en esa silla, vi la prueba máxima de la injusticia.
Era una familia. Un papá, una mamá y el hijo, como de mi edad. La diferencia entre él y yo era que él tiene leucemia. Él iba en silla de ruedas, en sudadera y con lo que mi mamá llama "zapatos de piscina". Una cachucha negra hacía las veces de pelo en su cabeza. La vitalidad en sus ojos se mezclaba levemente con el color pálido y amarillento de su piel. No dejaba de rebotar su pierna izquierda. Supuse que era la manera como secretaba el miedo.
Entraron a la iglesia. No había sillas. Se quedaron parados, los papás. La mamá rápidamente buscó un rincón... una columna lo suficientemente grande como para apoyarse y esconderse en ella, y llorar. Llorar sin que su hijo la viera. Yo le pedí kleenex a mi abuela, me acerqué y se los dí a la señora. Volví a mi silla, desde la cual no paraba de construir hipotéticamente la cotidianidad de esas personas.
Mediante el cura hablaba, el hijo se reía. No sé cómo, deduje que tenía mi edad. Eso lo hizo menos lejano de mí, creo. Lo miré mucho pero, miré más a la mamá. Ella seguía recostada en la columna rugosa, blanca y fría; que no estaba muy lejos de su hijo, pero que ocultaba satisfactoriamente de él sus lágrimas. Mi mamá estaba al lado mío. Ella y yo llorábamos también.
Sin duda, mis problemas se redujeron a nada. Sólo quise que ese hijo no sufriera más; que esa mamá no tuviera más dolor para ocultar. Considero que no hay acto más generoso y estúpido a la vez, que tragarse el dolor para no contagiarlo a otros. También, creo que la vida puede ser extremadamente injusta, y que el mayor acto de justicia es condoler honestamente con desconocidos.

12 mar 2011

egoísmo

Yo sé que no sabemos lo que es un tsunami. Lo más cercano que tenemos es a Tsamuel Moreno y ya. Y no quiero menospreciar el dolor, la miseria y la precaria situación japonesa, de la cual todos ya estamos enterados. Sin embargo, es casi inverosímil la facilidad con que nos olvidamos de nosotros mismos.
Porque, a pesar de que no salgamos en CNN y no tengamos los ojos rasgados, seguimos ahogándonos en agua y en sangre. Aunque no nos lo muestren en los noticieros todas las noches, todavía hay gente viviendo en albergues; gente que lo perdió absolutamente todo, y que sólo espera que se seque su colchón que tiene al sol. Si van a rezar por Japón, háganlo también por los cientos de municipios, bebés, ancianos, inválidos, enfermos y embarazadas que siguen afrontando las consecuencias del invierno en este húmedo país.

Pienso con esperanza en el día en que nos movilicemos por nosotros, de la manera que lo hacemos por los demás.

10 mar 2011

ojalá

Soy hipersensible. A todo. A veces es bueno pero, la minoría del tiempo no lo es. Es así como mi sensibilidad extrema se convierte en el núcleo de toda célula que pueda tener mi vida. Entonces, toda responsabilidad, intolerancia, odio, repugnancia, amor, ternura, lástima, respeto que yo perciba en mí, está fundamentado siempre en mi sensibilidad. Quisiera enfatizar en la responsabilidad. En realidad, trato de que mi conciencia no me remuerda nunca. Sin embargo, me porto mal, rompo normas y me equivoco. Pero soy olvidadiza con lo que me estorba, entonces lo olvido. Pasa todo lo contrario con lo que valoro. Pues, ya todos saben que los pingüinos y yo nunca olvidamos lo que queremos. A ello incluyo mi país, en quién me siento enraizada de la manera más precisa y calculada. Por eso, soy firme cuando digo que no pienso irme nunca. Nunca. Y si me voy, me voy para volver. Volver. Porque así como casi nunca estoy de acuerdo con la manera en que lo gobiernan, siempre estoy consciente de que mi deber es cambiar -o al menos querer cambiar- todo aquello de lo que difiera. A todo lo demás, a todo lo que me estorba, lo voy a olvidar como nunca nadie lo ha olvidado.

9 mar 2011

drops

Al final del día y con los pies descalzos, supo lavar sus penas con la lluvia fría. No siente los pies, pues ahora vuela. Vuela. No se arrepiente de nada. Muchas veces ha proclamado su independencia. Sin embargo, sabe que dependemos infinitamente unos de los otros. De lo contrario, no habría canciones, poemas, goles o personas. Porque, si nos ponemos a pensar, todo -absolutamente todo- se hace por amor o por desamor. Por amor la gente reza, ama, mata y habla; canta, escribe, llora y ríe. A veces, sería mejor relacionarnos menos, siento. O por lo menos relacionarnos de tal manera que la ausencia de alguien no desmorone todo cimiento de la vida de alguien más. La delegación admite que, si fuera así, el amor sería algo completamente inútil y banal. También, admite que -en este momento- no sabe qué pensar. Y es que amores que matan, nunca mueren. Dicen que la historia de la humanidad se puede narrar a punta de guerras, porque la historia de los hombres es matarse. Yo digo que nuestra historia se puede narrar diciendo cuántas veces, por amor, la gente ha vivido y dejado de vivir.

7 mar 2011

pasos para quemar un libro

Mi amor por las palabras me hizo creer que nunca lo haría. Sin embargo, lo hice. Me fue difícil. Así que mi generosidad me obliga a divulgar el modo.

Materiales y Reactivos:
-Recipiente grande metálico.
-Leña seca y pesada
-Varsol
-Fósforos marca Tigre
-Nostalgia

Procedimiento

1. Rompa, saque, hale, deshaga las páginas del libro.
2. Lea una que otra palabra.
3. Recuerde lo que sintió mientras relee.
4. Paulatinamente, tírelas al recipiente.
5. Cuando haya deshecho todo el libro, ponga la leña encima.
6. Deje caer varsol sobre el recipiente, las páginas, la leña y sus memorias.
7. Encienda varios fósforos (uno a la vez) y déjelos caer (sin que se apaguen) sobre las páginas.
8. Siéntese, observe, piense, sienta, cante, llore, ría y recuerde. Recordar es lo más importante.
9. Deje impregnar su ropa del horrible olor del humo.
10. De vez en cuando, riegue otro poco de varsol sobre el fuego. (Ud se sentirá como un dragón).
11. Sienta cómo sus memorias se convierten en cenizas junto con el papel, las fotos, las palabras y los puntos.
12. Cuando sepa que ha acabado, con valor y decisión, derrame cientos de mililitros de agua no potable sobre el fuego.
13. Haga su retirada triunfal, con las manos vacías.


"It's better to burn out than fade away."
Kurt Cobain

3 mar 2011

cuando escampe

A mí me gusta que llueva. No. Quiero decir... me gusta que llueva cuando estoy en pijama de cuerpo completo y metida en mi cama. Admito que me remuerde la conciencia cuando pienso en el tercermundismo de mi país. Porque, quiéranlo o no, eso de "países en vía de desarrollo" es sólo un premio de consolación para ñoños que estudian la economía de los países ricos, pero que viven en países pobres. Entonces, me acuerdo de que hay gente mojándose porque no tiene casa; que prefiere drogarse antes que sentir frío, y que de todas formas agradece al cielo el agua que cae. Deambulo entre mis pensamientos y valoro cada vez más mi cama. Siento la calidez de mi pijama, mientras las heladas gotas de lluvia ruedan por mi ventana. Pienso en la gente que no tiene pijama ni ventana, sino un papel periódico que mancha, que se decolora con el agua. Si Dios, Alá, Zeus, Bachué, el Sol, el dinero, la vida o el destino me premió con esta pijama, siento que no puedo terminar aquí con esta cadena de favores. Porque todo en la vida se paga, y no necesariamente a modo de deuda, sino de responsabilidades.

2 mar 2011

el kumis

Todas las mañanas, mi mamá me despierta con un beso en la oreja. Yo me levanto de mal humor a las seis de la mañana. No me gustan los besos en la oreja porque suenan muy duro. A esa hora siempre canta el mismo pájaro, pero nunca lo he podido ver porque a esa hora tampoco veo bien. A penas me levanto, entro al baño. Y, como no puedo ver, me toca prender la luz. Entonces, me encandelillo. Me desvisto; me quito mi pijama. Es de esas que se cierran con una cremayera que va desde el tobillo hasta el cuello. Cuando me la quito me da mucho frío. Entonces, me meto rápido a la regadera. Me gusta el agua bien bien caliente. Tanto, que yo pueda dibujar en las ventanas de la ducha. Me salgo cuando el agua empieza a salir fría. Cuando estoy afuera, me visto rápido para que no me dé frío. No me gusta que me dé frío. Mi mamá siempre me alista la ropa la noche anterior y me la deja encima del inodoro. Así, cuando yo termino de bañarme, puedo vestirme ahí mismo. Yo creo que mis amigos creen que yo sólo tengo un sueter. Es que siempre me pongo el mismo. Es que me gusta mucho. Cuando me lo pongo, nunca me da frío.

Todas las mañanas, mi mamá me hace el desayuno. Siempre desayuno milo tibio. Tibio porque no me gusta frío, pero tampoco caliente. Mi mamá sabe cómo. Mientras me lo tomo, ella me empaca la lonchera en la maleta. No llevo lonchera a parte porque me queda muy difícil jugar si la llevo en la mano. Mi mamá siempre pone una emisora en la que no ponen música mientras desayuno. A mí no me gusta, pero a ella sí. Por eso, me dice que no hable; que me tome el milo rápido para que no se enfríe. Entonces, yo le hago caso porque a ella le gusta que la gente grande hable en vez de cantar. Cuando me acabo el milo, me toca irme a lavar los dientes. Yo tengo una crema que no pica. Porque hay gente que tiene unas que pican tanto que lo hacen llorar a uno. La mía no pica. Me gusta lavarme los dientes con agua fría. Eso es lo único que me gusta frío. Me los lavo despacio; las muelas en círculos; los dientes de adelante hacia arriba y hacia abajo; la lengua hacia afuera, y después escupir.

Mi mamá dice que me tengo que echar bloqueador en la cara porque, o si no, me voy a enfermar de algo muy grave. Pero, a veces se me olvida echarme y le digo que sí me eché, para no preocuparla. De todas formas, en mi maleta siempre tengo una cachucha roja que compré con mis ahorros en un paseo. Es mi cachucha favorita en el mundo. Y el paseo también fue mi favorito en el mundo. Después de que mi mamá me pregunta si me puse bloqueador en la cara, me acompaña hasta el paradero del bus. Casi nunca hablamos desde que salimos hasta que llegamos. Y casi siempre, a penas llegamos llega el bus. Así que me le doy un beso, me despido y me voy.

Hoy, todo pasó igual que antes, excepto una sola cosa. Cuando me subí al bus, sentí fría mi espalda, el parte en la que llevo mi maleta. Con la mano, toqué donde sentía frío. Después miré y olí mi mano. Estaba blanca en la parte de los dedos. Olía al kumis que me tomo en los recreos. Me quité la maleta. La puse en mis rodillas. La abrí. Olía mucho al kumis que me compra mi mamá. Todos mis cuadernos estaban tan fríos como cuando me quito la pijama. Mi cartuchera estaba blanquísima. Las páginas de mi libros para leer parecían la nata que se hace en mi milo tibio cuando no lo revuelvo. Yo no sabía qué hacer.

Cuando me bajé del bus, creí que todo el mundo iba a poder oler el kumis. Yo no me había atrevido a hacer mucho alboroto en el bus. Me daba pena. Entonces, a penas me bajé del bus, fui rápido al baño. No corrí porque me daba pena que me vieran correr al baño. Cuando llegué, me encerré en uno de esos cubículos a los que entran los hombres únicamente cuando tienen que hacer del número dos. Entonces, saqué todo lo que mi mamá me había metido en la maleta. Menos mal, mi cachucha roja no se untó de kumis. Todo lo demás sí. Con papel, iba secando todo muy muy rápido. Cuando terminé, no sabía qué hacer con la maleta. El papel no le quitaba el kumis. Yo creía que se le había pegado, como la nata.

Después, se me ocurrió la mejor idea del mundo. O sea: ya tenía idea, cachucha y paseo favorito en todo el mundo. Lo que se me ocurrió fue usar la maleta al revés. O sea: voltearla para que la parte de adentro quede para afuera. Eso es algo que le hacemos a los niños que nos caen mal. Les volteamos la maleta y después se las cerramos. Así, las correas quedan para adentro y no se las pueden colgar y les toca cargarla, como si fuera un bebé. A eso le decimos "la empanada de maletas". Pero bueno, a mí se me ocurrió hacerme la empanada de maletas, para que el lado sucio de kumis quedara para afuera y no se me ensuciara nada más. Entonces, lo hice.

Usé la maleta al revés todo el día y nadie se dio cuenta porque mi maleta es negra por ambos lados. Lo malo era que no podía cerrarla, porque o si no las correas me quedaban para adentro y no me iba a poder colgar la maleta. Pero, me fue bien. Cuando llegué a mi casa, no me dije nada a mi mamá para no preocuparla. Sólo saqué todas mis cosas, mandé a lavar todo lo que seguía oliendo al kumis y me puse mi pijama para que no me diera frío. Ya no me gusta el kumis.

27 feb 2011

esto no es un blog

A mí me gusta mirar. Por eso estudio lo que estudio cuando decido estudiar. Me gusta mirar; mirar a la gente, mirar cómo me miran; mirar bien cómo me miran mal. Mirar cómo se me pasa la resaca en medio de una rumba afrodisíaca, sentada en una butaca pensando en ti y en el olor de la albahaca. Y es que si tú no bailas conmigo, prefiero no bailar.

21 feb 2011

al lado del camino

Prefiero enredarme. Permanecer ahí. Que me apoyen, entierren, la quijada en el omoplato. Sentir que puedo descolgarme, dormir mis rodillas y fluir. Permanecer. Quedarme ahí. El mayor tiempo posible. Bailar el remix de nuestros latidos cardíacos. Mentira. No bailar: escuchar. Por eso, a veces siento que deberíamos ser más sedentarios. No movernos tanto. Internacional, transcontinental, mental, social, temporal, sensual, rítmicamente. Ver la vida pasar, sentados. Juntos. Todos. Sin conservar ninguna distancia a la que habría entre el camino y nosotros. Y, poco a poco, somatizar la tranquilidad de que el tiempo y todo va a pasar, excepto nosotros. Perdernos en nuestra amplia y diversa zona de confort, hasta que nos aburramos. Tendremos la certeza de que somos suficientes tal y como somos; que no necesitamos nada más: nada.

21-02-11

Esquivó el bus que le acechaba de frente. Se bendijo. No cantó más.

17 feb 2011

mi papá toreó una vez

Mi papá toreó una vez un becerro.

Por la educación que tengo, nunca me han gustado las actividades taurinas. Admito que en un principio fue solamente un comportamiento aprendido, luego comencé a reconocer la valentía de los toreros, después llegué al punto de la neutralidad hasta que llegué a donde estoy: el completo desacuerdo.

Yo no sé cómo sea una corrida de toros en otro país, por eso hablaré de lo que siento con respecto a las fiestas bravas en Colombia. Porque así como ir a tomarse una cervezas no es solamente la rutina de la embriaguez, sino también la de la tertulia y la de pagar con monedas por canciones a rocolas; la del brindis, el abrazo y la lágrima que rebosa cada copa, ir a toros no se trata sólo de toros. Es más: considero que aquí, el animal es lo que menos importa. Yo no sé. Mis principios adquiridos no me han permitido jamás asistir a una corrida. Lo que alcanzo a percibir a través de las revistas de farándula y las secciones rosa de las revistas de política, es que las congregaciones taurinas son como inauguraciones de bares de gente famosa.

La gente va con la pinta. La cámara hace parte de ella. De repente, todos son rolos de corazón y de guión. Todos se saludan, todos se reconocen, todos hablan a sus espaldas. Todos tienen antepasados corruptos, millonarios, famosos, ex presidentes o toreros. De repente, sale un toro y nada más. Un man ahí, muy valientemente, lo espera. Eso es lo único que admiro del ruedo: el valor inmediato del hombre en cuestión. De resto, es la misma rutina de un matrimonio, un coctel, un almuerzo, un aniversario o un reencuentro de ex alumnos.

El argumento que defiende la vida de los toros ya está pasada de moda. De todas formas, insisto en que si el objetivo es enaltecer la figura del ser humano -del torero- basándose en su destreza, habilidad, rapidez y valentía, existen muchas otras maneras. Aunque no lo parezca, no estamos hechos para destruir nada, ni siquiera un toro. Pero, si lo quieren hacer: háganlo. Vive y deja vivir. Lo que me perturba es que, si defienden tanto que matar un toro es absolutamente lógico, artístico, jubial y bello, no entiendo cómo éste acto visceral se convierte en añadidura, mientras se socializa, se ríe, se hacen amigos y se fuma de mentiras en las graderías.

Que toreen en donde quieran. Que toreen todo lo que quieran. Y después se vayan a comer un asado del toro toreado. Con eso no me meto. Incluso, no sé dónde haríamos conciertos si no fuera en la Santa María. Lo que no soporto es que vayan al ruedo a dárselas de cultos, ocupados, importantes y populares. Porque, hay que decirlo, las corridas de toros son una carrera por la popularidad. Como un carrusel de contrataciones, pero con toros y pretensiones.

13 feb 2011

sólo

Amo y creo en la amistad tanto como en mí misma. Me satisface que la vida no esté llena de inmediateces; que le toque a uno decidir si las busca o las espera. A veces, me aturde que la gente espere acciones grandiosas de mí. Me preocupa que pueda ganarme lujosamente la vida echando mierda. Y que me toque vivir en una pocilga por decir lo que quiera. Deber y necesidad. Imaginación y poder. Felicidad y verdad. Equilibrio es balancear esas seis.

8 feb 2011

las llaves entre el carro

Ya estoy en la edad en la que los papás le "sueltan" a uno el carro. Yo, claramente, me siento en el límite de lo cool. Y, por supuesto, aprovecho cada oportunidad para irme en el carro, poner música, acelerar, sin importar si tenga un destino o no.
Ayer, decidí parar a comprar una Coca Cola, porque siento que uno se ve mucho más play de lo que es con una en la mano. Me bajé, campantemente. Cerré la puerta con seguro. Pedí una Coca Cola en botella Flexi, lo cual es aún más play que la Coca Cola esencial. Pagué. Di las gracias. Me dirigí a mi carro. ¿Qué veo a través de la ventana? Las llaves dentro del carro en cuestión.
Me entra, pues, una suerte de pánico pero que, al mismo tiempo, trae un poco de PAZ. Ese que es completamente indescriptible y a la vez común entre todos los seres humanos que, alguna vez, han dejado las llaves entre el carro cerrado con seguro. Busqué una ferretería, insitintivamente. La encontré. Con voz de Lechuga, me dirigí al ferretero: "¡Oh, dulce ferretero (herrero), cuyo oficio tiene más años que el pasto! ¿Podría usted ayudarme a abrir mi carro? Es que dejé las llaves adentro." Con esa mala actitud, con esa pereza llena de ganas de estafar, característica de todos nosotros, me responde el hombre: "H'm, vamos a ver. Es que no tengo la herramienta aquí. ¿Dónde está el carro?" Lo señalé, y con la dichosa herramienta (un destornillador, una palanca y un alambre), el herrero pudo abrirme el carro en menos de diez minutos.
Me volvió la farra al cuerpo. Le di las gracias. Por cordialidad, le pregunté cuánto le debía. El abejo me responde: "Veinte mil pesos" Y yo: sí, claro, eee, ya le voy a pagar toda mi mesada, güevon. Mentira. Le respondí: "No, viejo, sólo tengo cinco." Él dijo: "¿Mmm, qué hacemos? La única sería que usted fuera por los quince que me debe." Yo dije: "¡Claro! De una, parcero. YA VENGO." Sí, claro, güevon. Ese trabajito que usted me hizo no vale veinte mil pesos, diez dólares, en ningún lugar del planeta. Me fui y no volví.

3 feb 2011

no te juntes con esa chusma

Ya he dicho varias veces que mi color favorito es el verde. Y se debe no únicamente a mi lugar de proveniencia, sino también a que mi ex presidente menos favorito sea Álvaro Uribe Velez.
Mi preferencia hacia el partido Verde no hace parte de la moda, la buena onda o el flow que, supuestamente, es la causa de que este partido tenga tantos seguidores. No niego que, en dado momento, estuvo de moda ser verde pero, ya no encuentro fundamento para aquellos que me refutan engrosando sus voces, diciendo que el partido Verde sigue siendo sólo una tendencia. Pues, aquellos que fueron verdes para ser aceptados socialmente, ser cool, plays, que creyeron que todo se arreglaba amarrándose una pulcerita en la muñeca, ya no se acuerdan quién ganó las elecciones el año pasado.
El fin no justifica los medios. También he dicho eso varias veces. En este caso, si para ganar la alcaldía de Bogotá, Peñalosa ha de aceptar el respaldo de mi ex presidente menos favorito (que no nombraré), prefiero que no ganemos. Sería como un auto gol. Los votos que tuvo Antanas Mockus en las pasadas elecciones presidenciales no nos alcanzaron para que llegara a la presidencia, sin embargo bastaron para que se escuchara en el país que no todos queríamos más Uribe.
Si mi partido Verde proclama transparencia, honestidad, cero corrupción; paz hecha con paz, con educación y no con políticas guerreristas; un país construido por sus dueños, es decir, por nosotros, por todos; una Colombia donde no existan roscas, delfines, pinchers, chuzadas, ni agro ingresos seguros; si el partido Verde quiere todo eso, aceptar el apoyo de alguien tan minúsculo como el creador de todo lo anteriormente mencionado sería como ver a Santos en el Polo Democrático.
Por todo esto, viejo Quique, si quieres que mi primer voto sea por ti, no aceptes nada de Uribe. Nada es nada. Este es el tiempo en el que Álvaro tiene más opositores que seguidores. Y si eso todavía no es verdad, yo me encargaré de que lo sea. Quique, tú puedes ganar por tus propios méritos. Ten muy presente que la gran mayoría de los verdes que hay, por no decir todos, lo somos porque creemos en un país antónimo del que construyó Uribe. Y si él quiere apoyarte, es como el compañero de clase que se hace al lado tuyo para copiarse. Peñalosa, si quieres el apoyo de alguien, ten el mío.

24 ene 2011

N.R.D.A.

Creo en la Democracia del modo que personas creen en cuentos de hadas. Porque eso de que todos seamos iguales, que se nos respete hasta la más mínima parte de nuestra esencia y que la opresión suene a utopía, es incompatible a nuestra realidad.

En la naturaleza, cada especie está identificada -a parte de la genética- por la conducta común entre los individuos que la componen. Sin embargo, nuestra especie tiene la característica de que cada uno de nosotros actúa, decide, se viste, prefiere, cree, siente, piensa, quiere, ama, canta, baila, habla, duerme, grita, come, escoge, discrima, se relaciona como se le dá la gana. Por eso, si nadie se merece lo que arrebata, lógicamente todos somos libres de ser quienes queramos ser; y nadie, nadie tiene ni tendrá el poder suficiente para degradar a nadie.
Me opongo a que, en la entradas a las discotecas, bares, clubes, paraderos, chuzos, estaderos y/o cafeterías, rechazen el ingreso de personas que no demuestran conductas inapropiadas. Al principio de mi vida nocturna, pregunté qué significaba la sigla "N.R.D.A." Me respondieron "Nos Reservamos Derecho de Admisión", y que aplicaba para personas inconcientes, borrachas, drogadas, sucias, groseras, incluso menores de edad. Jamás me dijeron que dicha sigla sería la tangente de los bouncers o dueños de los negocios que, al ver a una persona de menor estrato, con la vestimenta distinta, del color equivocado, de algodón y no de drill, de tenis y no de zapatos, se saldrían por ella y le negarían el ingreso al desgraciado que, de todas formas, iba a pagar el cover.
Escribo esto porque he sido testigo de ello. Lo escribo porque me llena de vergüeza y me quita todas mis ganas de salir una noche cualquiera. Si pudiera, boicotearía las discotecas en cuestión y haría fiesta en mi casa todos los días. Como no puedo (todavía), redactaré una carta a la alcaldía menor de cualesquiera que sea esa localidad y me quejaré. Si usted, amigo mío (o no tan amigo), la quiere firmar porque siente tanta tristeza como yo, contácteme.

Peñalosa Alcalde

21 ene 2011

así en la tierra como en el cielo

Todas las noches rezo un padre nuestro. Lo hago únicamente por todos los secuestrados de mi país. Le pido a Dios que los llene a todos de fuerza, optimismo y fe; que los deje dormir, que les dé salud y que las cadenas no les abran heridas. Soy puntual y específica en lo que pido. Por experiencia, sé que ser ambiguo con el niño Dios no es muy favorable, y menos en época de navidades. En fin, sé que mi oración no va a hacer libre a nadie, excepto a mí. Sin embargo, considero que la fe -más que una relación con Dios- es una relación entre los seres humanos que la compartimos. Así, rezamos unos por otros, pedimos que recen por nosotros y nos piden que recemos por alguien. Y todos quedamos tranquilos; en paz.

18 ene 2011

medicina interna

Hoy fui al médico internista. Después de examinarme, entrevistarme y socializar con mi abuela, me diagnosticó. Dijo que mi cura era hacer deporte; correr, trotar, montar bicicleta, jugar algún deporte. Como si fuera un fluído mental, le dije que sí; que lo haría llena de gusto. Obviamente, pensaba: "Si claro, güevón. Quiero llegar a mi casa, a comer y ver televisión." Me imaginaba el placer de cedentarismo y todo lo que trae por añadidura, hasta que el doctor dijo: "Soy profesor de planta de tu universidad. Nos encontraremos." Puta vida, me tocó correr.

17 ene 2011

de maravilla

Hoy vi National Geographic. Creo que se escribe así. Siempre me ha dado risa un aspecto en especial de estos canales llenos de animales. Y son los conductores que arriesgan su vida felizmente en cada capítulo. Hoy, por ejemplo, vi uno que estaba en búsqueda de meduzas en Australia, de esas que salen en Buscando a Nemo y que casi matan a Dori. Pues, el empedernido señor atrapó una meduza y, con toda la intencíón, hizo que la meduza lo picara. Y nos echaba la culpa a los televidentes de la siguiente manera: "Voy a dejar que la meduza me haga vomitar del dolor sólo para que ustedes, televidentes desgraciados, se enteren de cuánto puede doler la picadura de un organismo tan asombroso y bello como éste." O sea, si el man se muere, yo me sentiría lo más culpable del mundo... por desgraciada televidente. Un guión de un conductor como el de en cuestión va así: - "La planta que ven aquí tiene unos bellos microscópicos que, al contacto con la piel, transmiten una sustancia neurotóxica que actúa sobre el sistema nervioso y ocasiona un dolor que, en la escala de uno a diez, tendría un catorce. Después, uno empezaría a vomitar y el ritmo cardiaco a bajar hasta que se llegue, tal vez a la muerte. Marica, la voy a tocar." Y la toca. El man sufre por unos instantes; el camarógrafo le pregunta desde atrás de la cámara si se encuentra bien, él dice que sí, que de maravilla. Sin embargo, está tirado en el piso explicándole a la teleaudiencia lo que está sucediendo con sus neuronas, mientras -se supone que- muere. Empiezan a salir propagandas de chimpancés abrazándoce y de alces apareándose. Vuelve el programa. El man está dichoso consintiendo leones.

11 ene 2011

zona de promesas

Una vez, escuché en Amor Estéreo que enamorarse es un estado de ánimo. Dado a que siempre me han gustado las fuentes fidedignas, di caso omiso de aquello. Hoy, no sé cuántos años después de ese día, he conseguido redactar un conocimiento a posteriori de lo que es -realmente- to fall in love.

Partamos de lo literal. En el inglés, se utiliza la palabra fall para describir parcialmente el estado de enamoramiento. Y es eso precisamente: caer. Caer, caer y caer. Caer tanto que se vuelva casi imposible volver a subir. Pero, para qué subir si estando caído todo parece más fácil... y lo es. De repente todo es luz, felicidad y perfección, más o menos como la Navidad. No hay defectos pues, habiendo caído todo aspecto se vuelve cualidad. Allá abajo, el tiempo, el qué dirán, la distancia y el dolor no tienen cabida. Y suena tan distinto de lo real porque aquel agujero queda bien abajo de lo que es habitual. Por eso, volver a subir se torna tan difícil. O, en su defecto, existimos personas que nos negamos rotundamente salir de allí. Cualquier esfuerzo que dispongamos resulta nulo, pues nuestro hueco es profundo, muy profundo. Esperamos que se nos inunde el hoyo, y que salgamos flotando algún día. Incluso, también, enviamos cartas al presidente de Chile, para que le pida ayuda a la NASA y nos rescate. Sin embargo, no podemos negar que preferimos seguir caídos.