28 ago 2010

we were once

Me gusta pensar que las despedidas son de mentira. A pesar de que, por alguna extraña razón, logremos convencernos de que son necesarias, convenientes, comunes y corrientes. Sé que forjan el carácter, como siempre, a las malas. Así somos.
Ahora bien, prefiero atravesarlas hundiéndome en lo más profundo de la melancolía. Lo creo más maduro. Si vamos a hacer algo, lo vamos a hacer bien. Disfrútalo. Desde siempre, en los seres humanos, ha existido placer en el sufrimiento. (Debemos ser, también, la única especie animal que se destaque en eso. Además de la risa, la conciencia y el amor.) Despedirse es, pues, admitir que creceremos por separado... acordándonos siempre de cuando lo hicimos juntos.



25 ago 2010

es deli

Ayer le dije a quien me inspira que no escribía en exceso porque no me inspiraba igual. Todo me inspira, me toca, pero no lo suficiente como para escribirlo. Así, no escribiría sobre el acto copulativo de los delfines.
SERÉ YO quien escriba, pues, sobre mi visita de hoy a mi colegio. Si se puede alcanzar un nivel máximo de felicidad, hoy lo alcancé yo. Además, obviamente, de las implicaciones emocionales que tuvo el dejar mi megáfono allá; responder enemil veces que ya no hacía parte de nada y que por eso no tenía uniforme; recordar cada espacio con la gente que me correspondió y la necesidad de más tiempo; además de todo eso, la jornada se desenvolvió de maravilla.
Sólo digo que ha sido de las mejores tardes de mi vida. Tal vez la mayoría no me entienda, como por variar. De verdad no podría explicarlo. Como dicen por ahí: "es un conocimiento a posteriori". Nadie te amará como yo.
Si somos lo que sentimos, el tiempo no es nada. Los sentimientos no dependen del tiempo sino de las circunstancias. Valga aclarar que es algo completamente distinto. Así como Friederich mató a Dios, yo mato al tiempo. Odio el tiempo, me da miedo, es tan largo y tan corto, nos hace creer que lo contamos progresivamente pero no. Siempre, siempre es una cuenta regresiva. Somos lo que sentimos. Hoy soy emoción, pertenencia, satisfacción, felicidad y amistad. El tiempo, El Tiempo es un periódico y nada más.

18 ago 2010

siete golpes de suerte

Hace más o menos dos meses tomé la decisión esporádica de fumar un rato. Sólo para ver qué era. Durante toda mi vida había redactado y practicado una oposición radical hacia el vicio en cuestión. Sin embargo, la poca madurez que he logrado alcanzar a las patadas me llevó a la conclusión de que para oponerse a algo hay que conocerlo absolutamente. Así que me decidí por los Lucky Strike, después de probar los Marlboro Gold y los Mustang, los de los obreros. Toda gracias a una agradable historia sobre los Golpe de Suerte. En fin, durante semanas cargué conmigo una caja de cigarrillos y un encendedor con linterna que adquirí posteriormente. No podría explicar por qué fumaba, o qué sentía, simplemente lo hacía como un experimento individual. Admito que no llegó a gustarme, ni lo consideré parte de mi rutina o de mi personalidad. Precisamente por eso, cuando supe que el trabajo de campo había terminado, esporádicamente decidí dejarlo. Para envidia de muchos, ha sido de las cosas más fáciles que hecho. De todos modos, aún tenía mi encendedor y siete cigarrillos. Pensaba si botarlos en una caneca, dejarlos intencionalmente en cualquier silla en la que me sentara o enterrarlos. Finalmente se los regalé a un amigo que me pidió uno. Le di los siete. Conservé mi llamativo briquet. Al día siguiente me dijo que había ganado siete mil pesos vendiéndolos. Supe que el vicio es determinado por la economía. Por eso las habichuelas son baratas... porque nadie es adicto a ellas.

17 ago 2010

palmadita en la espalda

Mi primo llora porque no quiere quedarse en el colegio. Yo lloro porque quiero ir. Él tiene dos años, yo tengo diez y siete. Dentro de mis escasos conocimientos en biología sé que cuando un estímulo es muy constante, el cuerpo deja de recibirlo. Así, a veces, nos acostumbramos a presidentes y olores feos. Por ahora sé que no lograré acostumbrarme a esto en mucho tiempo. Mi primo seguirá llorando las tres horas que tiene de colegio. Yo aguantaré el llanto como cuando uno se pega en el dedo chiquito del pie con la punta de la cama. Si no puede superarse, hay que vivir con eso. Admitiré, una vez más, lo paila que soy y viviré conmigo.

16 ago 2010

all i want is you

Últimamente mis títulos son bilingües. Para aquellos incultos que me lean, son nombres o partes de canciones. En éste, les confieso, no sé qué escribir. Han leído verborrea los últimos treinta segundos. Yo de ustedes hago clic en algún hipervínculo. Pero sé que se maneja la terquedad, así que quien dejará la actividad seré yo. El título de esta entrada habla por sí solo. Fin de la conversación.

12 ago 2010

in my life

Hasta hace unos meses, se me podía considerar alguien escéptico con respecto a la política de mi país. Sería un redundancia dedicarme a explicar esto, así que me permitiré no hacerlo. Sin embargo, este año se empezó a poner de moda un hombre que al principio ignoré porque era solamente eso: una moda, otra supuesta esperanza de cambio que simplemente alimentaba mi escepticismo. Finalmente, en una acción que resultó de mi rutinario ocio, decidí leer un poco sobre él. Todo acabó en que empecé a sentirme parte de lo que él decía, buscaba, creía. A diferencia de sus "colegas" que solamente buscaron mi aprobación para hacer conmigo lo que ellos quisieran. Mockus es aquel que para gobernar nos quiso invitar a pertenecer a su gobierno, mientras que el presidente sólo quiso ganar votos. No sé si me entiendan... todo es cuestión de pertenencia.

Cuando los soldados eran herreros y corrían por los campos con armaduras más pesadas que ellos, gritaban consignas antes de enfrentarse a sus enemigos. Eso hace parte de la herencia de los encuentros deportivos, donde cada equipo grita su nombre antes de empezar el cotejo. Hace dos meses gritaba con emoción el nombre del conjunto al que pertenecía, como en la lógica. Hace dos días tuve que gritar otro nombre, por circunstancias que ya todo graduado conoce. He de admitir que las palabras no fueron capaces de salir de mi boca, ni siquiera una expresión onomatopéyica. No dije nada. Me he demorado en asimilarlo, aceptarlo. Todavía no termino. Vuelve y juega, todo es cuestión de pertenencia.

He pensado. Tal vez el tiempo logre acogerme. Yo, por mi parte, pienso aprender a diferenciar entre mi lugar de ubicación y mi lugar de pertenencia. Así como sé quién es el presidente y quién es mi Presidente. Y como me gustan las experiencias enriquecedoras, como a Íngrid, serán cuatro años de aprendizaje, de cuentas regresivas, de anecdotarios y diarios; de lágrimas causadas por el azar de mi iPod, de oposición, de ver en el reloj horas exactas para la memoria, de relaciones y comparaciones. Todo aquello gracias a que, como ser humano, necesito no olvidar. Supongo que nadie se va del todo.

8 ago 2010

oh love, don't let me go

Hoy tampoco estás bien de ánimo. A pesar de los clichés que te han embutido, de todas las cartas que has recibido y de todas las veces que te has reído, te sientes sola. Decides, pues, en tu soledad dedicarte un poco de tiempo. Aprendiste a tocar dos o tres canciones en el piano, que es tuyo porque lo tocas. También decidiste empezar una rutina de abdominales. Cada vez que te dispones, haces un par y te convences de que es suficiente. Mientras tanto, piensas. Sabes en medio de lágrimas que te esperan cuatro años de oposición. Cuatro años en los que quisiste participar de un gobierno, pero que tus iguales prefirieron cruzarse de brazos y dejar que un tal Juan se encargara de todo. Cuatro años en los que crecerás, aprenderás, leerás y dirás cosas por las cuales te mirarán mal. Ya estás acostumbrada.

No tienes afán, no tienes necesidad de nada ni de nadie. Estos son los días en los que inconscientemente discriminas. Discriminas planes, sueños, personas. Te quedas con lo vital, con todo aquello que te compone. Antes estabas llena de adornos, arandelas que sólo te quitaban destreza. Creces lento para quienes te ven hacerlo, creces rápido para quienes lo hacen contigo. Inmersa en dudas, sólo sabes algo con certeza: tu voto no habría sido jamás por Juan Manuel. Now my feet won't touch the ground.

2 ago 2010

10:30 am

Un profesor dijo que ser primíparo es como estar cuatro minutos bajo el agua. En una universidad con nombre de cordillera se reconoce a este tipo de gente por su sonrojo y su falta de aliento al caminar. Si la universidad tiene ese tipo de nombre, está implícito que el oxígeno va a faltar en determinado punto. Es así como la teoría del profesor se cumple en todos los casos, no de la misma manera.

El Primiparismo es una subcultura por la que todo profesional tuvo que pasar. Existen algunos que les fascina y se quedan en ella más de seis meses, que es lo normal. Los primíparos son todos aquellos individuos a quienes de repente se les arrebatan sus rutinas, amistades, vestiduras, costumbres y rutas de transporte para ser introducidos en un medio agresivo, lleno de incertidumbres, en el que son vulnerables a cualquier cambio adicional que se agregue a este cambio radical.

Existe un pequeño grupo femenino que hace parte del Primiparismo cada año. Las miembros de esta fracción tienen un componente adicional que las hace más débiles ante las circunstancias. Al haberse acostumbrado por años a comer, tragar, manducar, engullir, devorar, zampar, masticar, mascar, ingerir, alimentarse, nutrirse todo el tiempo de cualquier cantidad de comida; al exponerse a esta transformación en sus hambrientas vidas su proceso como primíparas se desarrollará de una manera mucho más miserable que el resto.

Esto se puede sustentar con ejemplos urbanos y cotidianos de la vida normal de un pre primíparo, como lo son las comidas en clase, la venta ilegal de cheese cakes, pies, dulces, gomas, sánduches, napoleones, y demás vicios. También se conservan registros de hambrunas vividas en la selva Amazónica por el grupo en cuestión. En estos casos, las individuas subsistieron más de siete días sólo comiendo bocadillos de guayaba. Dicen que algunas de ellas volvieron con secuelas psico-sociales después de haber sobrevivido a tal martirio.

Es así como, siendo parte de los primíparos, estas mujeres tienden a tener hambre a la misma hora. En otras palabras, tienen hambre siempre. También se les conoce por tener la prioridad de comer antes que tener con quién comer, o agrandar los combos que se pueden agrandar, o pedir dos combos sin opción de agrandamiento. En sus mentes también existirá la misma pregunta eternamente: "¿Alguien vende?" Y también cada una, se dice, que tiene una deuda mayor a los cien mil pesos con todas aquellas personas a las que les compraron alguna vez uno que otro brownie. Pero como en la vida no hay que hacer prejuicios, se les invita cordialmente a entablar vínculos amistosos con tales personas que, valga la redundancia, se hacen llamar con nombre de vegetal.