
30 dic 2010
fue un buen año

26 dic 2010
empij-amarse
22 dic 2010
dadadá dadara dadá
3 dic 2010
amistad
7 nov 2010
y después no digas que no te avisamos
4 nov 2010
acción de padecer
1 nov 2010
día de todos los santos
18 oct 2010
el plástico
11 oct 2010
let's get crazy
6 oct 2010
conservar... la distancia
29 sept 2010
agua
28 sept 2010
adolescencia
27 sept 2010
cytotec
23 sept 2010
el niño dios no existe
20 sept 2010
historia de un aborto
17 sept 2010
i don't shine if you don't shine
12 sept 2010
carta a la luna
11 sept 2010
never really made it home from woodstock
28 ago 2010
we were once
25 ago 2010
es deli
18 ago 2010
siete golpes de suerte
17 ago 2010
palmadita en la espalda
16 ago 2010
all i want is you
12 ago 2010
in my life
8 ago 2010
oh love, don't let me go
2 ago 2010
10:30 am
30 jul 2010
eternidad
29 jul 2010
del vicio
28 jul 2010
nunca: nunca
27 jul 2010
this is your song
25 jul 2010
el mismo plan de la otra vez
24 jul 2010
el andén
23 jul 2010
la década
Muy poca gente se da cuenta de que mientras se crece, el tiempo también pasa. Diez años se pasan volando cuando estamos al final de ellos, pero cuando pensamos en cómo seremos en una década creemos que nunca llegará ese día. Hay que preguntarle a cualquier persona qué se ve haciendo en diez años; habría que ser ciego para no ver cómo su mirada se eleva acompañada de una sonrisa llena de intriga pero a la vez de anhelo, mientras piensa en cuán feliz puede llegar a ser dentro de ese tiempo.
Somos lo que sentimos; somos nosotras. Somos la promoción dos mil diez; somos la Década. Somos tan diferentes que fue precisamente eso lo que nos unió todos estos años. No era la masificación de nuestras identidades sino la complementación entre ellas. Cada una fue quien quiso ser, y ojalá eso no termine hoy. Hoy nos vestimos así para demostrar que hemos logrado todo aquello que algún día nos propusimos, por eso no hay por qué tener miedo y dejar de ser quien cada una es. Que en el mundo, que en la vida nos caractericemos por ser felizmente lo que somos.
Supimos pelear, perdonarnos, caernos y curarnos. Todo eso lo hicimos juntas y todo pasó aquí. La indiferencia pudo confundirse con pereza, lo que nos enseñó que para crecer y ganar eso nunca funciona. Allá afuera cuentan con nuestra conciencia, creatividad y fe para lograr algún cambio en la vida de alguien más, en el país. Si antes nos quejábamos de que por jóvenes y prematuras no nos dejaban hacer nada, hoy no es el día para seguir diciendo eso. Muy dentro de nosotras existe una marca que, sin embargo, puede llegar a ser tan evidente como queramos. Porque aquí aprendimos muchas cosas, pero lo esencial fue darnos cuenta de que lo que verdaderamente vale es la manera en la que uno se relacione con la demás gente.
No podría callar mi gratitud hacia todas aquellas personas que creyeron en todas y en cada una de nosotras. Profesores, papás, amigos, hermanos, entrenadores, equipos, monitoras, trabajadores, empleadas y conocidos, que están aquí sentados, otros ya se fueron y los que se van: a todos ellos muchas gracias por creer, regañar, templar, forjar, amar y esperar de nostras siempre algo más. Al Colegio Santa María no hay palabra que logre expresar la magnitud de lo que siento por él, por lo que representa, por lo que nos enseñó dentro y fuera del salón. Independientemente de mis fijaciones políticas, mi color favorito es y será siempre el verde.
Parece ser que hemos ganado una batalla, pero no la guerra. Aún nos queda mucho camino por recorrer, muchos amigos por hacer y muchos perdones por pedir. No tenemos por qué obligarnos a admitir que ya no estaremos juntas, que cada quién redactará su suerte y que a duras penas nos acordaremos de las caídas de Luzjua o de las aventuras de Manaty. Si verdaderamente somos lo que sentimos, entonces nunca vamos a estar la una sin la otra. Crezcamos tanto como nos plazca, amemos tanto como podamos y perdonemos aún cuando ya estemos cansadas. Hemos vivido tantas cosas juntas, que se vuelve imposible desenredar cada memoria que nos queda. Valdría más conjugarlas todas en saber que cuando ocurrieron fuimos infinitamente felices.
Discurso de grado pronunciado el 18 de Junio de 2010
21 jul 2010
por si algún día muero
el no-poema del gato
20 jul 2010
día de la independencia
Le tocó parada; no había sillas. Tenía mejor vista del artista. Sus manos se ensuciaron más por aquello de la falta de equilibrio causada por el andar del amarillo. Vio cómo la gente subía y bajaba, desviaba la mirada cuando sentía que había hecho contacto, la gente dormida contra la ventana dejando su mancha genética en el cristal cautivaba su interés mientras el cantante decía por enésima vez en el día su discurso de despedida. Se notaba que ya le había predeterminado un ritmo. Ella supo al instante que lo hacía así para no encariñarse, extenderse, melancolizarse y simplemente desabordar el bus.
El pragmatismo del discurso fue tal que ella lo imaginó literal: de repente la voz de la estrella cambiaba, ya no salía de las entrañas sino de la fosa nasal izquierda. No tomaba el micrófono con valentía y fulgor sino con afán y cansancio. Decía: "Muchasgraciasqueridosamigos, alseñorconductorunespecialsaludo. Ojalánoleshayainterrumpido ypuedancolaborarmeconcualquiercosita. Dioslesguardeylesmultiplique." El hombre bajó del bus con el dinero suficiente para otro pasaje.