La humanidad y yo nunca hemos sido grandes amigas. Incluso, siempre he cargado conmigo un delirio por cambiarla. Difiero de ella en muchas cosas. No me gusta su quietud, su superficialidad, su falta de memoria, ni su maleabilidad, y tampoco sus planes de salubridad. Está llena de dudas, quejas, complejos, vicios y afanes que la ciegan de toda realidad. No me gusta la humanidad. Sin embargo, la mayor diferencia que tengo con ella es que no (1) ama como yo. A mí me parece lo más natural, obvio, razonable, casual y consecuente amar(1). No entiendo cómo, los otros siete mil millones de personas que abusan del planeta conmigo, no (1) aman como yo lo hago. Puede haber personas que se me acerquen pero, estoy segura de que sus esfuerzos no serán suficientes, porque nadie (1) ama como yo. No es prepotencia lo que siento. Simplemen(1), sólo yo sé cómo (1) amo, cómo amar(1). Y no me importa que los siglos y las personas pasen, mientras yo me quede en esta solitaria y feliz forma de vida amando(1).