24 jul 2011

No puedo dormir porque pienso mucho. Pienso en lo que se me viene, en lo que evité, en lo que -afortunadamente- no me pasó, y así. Considero que todos deberíamos ser muy vulnerables a las ideas; que nos toquen, que nos determinen, chocarnos con ellas. Y así, tener el panorama más amplio posible, y tomar decisiones con un bagaje comprensible. Para mí las ideas son personas, son las personas. Porque, mientras uno más mire, más se fije y más sensible sea a los demás, va a dudar, a preguntar y a aventurarse más. Tengo hambre. Últimamente me están saliendo ronchas y me estoy brotando, como si tuviera una alergia, o algo. Yo no soy alérgica a nada. En eso también he pensado. Tratar de conciliar el sueño es la peor idea con la que uno se puede estrellar. O se tiene sueño, o no. Se duerme por necesidad, no por voluntad. Tal vez, dormir sea lo único que se le escape a tal habilidad.