A mí me gusta mirar. Por eso estudio lo que estudio cuando decido estudiar. Me gusta mirar; mirar a la gente, mirar cómo me miran; mirar bien cómo me miran mal. Mirar cómo se me pasa la resaca en medio de una rumba afrodisíaca, sentada en una butaca pensando en ti y en el olor de la albahaca. Y es que si tú no bailas conmigo, prefiero no bailar.