25 ago 2010

es deli

Ayer le dije a quien me inspira que no escribía en exceso porque no me inspiraba igual. Todo me inspira, me toca, pero no lo suficiente como para escribirlo. Así, no escribiría sobre el acto copulativo de los delfines.
SERÉ YO quien escriba, pues, sobre mi visita de hoy a mi colegio. Si se puede alcanzar un nivel máximo de felicidad, hoy lo alcancé yo. Además, obviamente, de las implicaciones emocionales que tuvo el dejar mi megáfono allá; responder enemil veces que ya no hacía parte de nada y que por eso no tenía uniforme; recordar cada espacio con la gente que me correspondió y la necesidad de más tiempo; además de todo eso, la jornada se desenvolvió de maravilla.
Sólo digo que ha sido de las mejores tardes de mi vida. Tal vez la mayoría no me entienda, como por variar. De verdad no podría explicarlo. Como dicen por ahí: "es un conocimiento a posteriori". Nadie te amará como yo.
Si somos lo que sentimos, el tiempo no es nada. Los sentimientos no dependen del tiempo sino de las circunstancias. Valga aclarar que es algo completamente distinto. Así como Friederich mató a Dios, yo mato al tiempo. Odio el tiempo, me da miedo, es tan largo y tan corto, nos hace creer que lo contamos progresivamente pero no. Siempre, siempre es una cuenta regresiva. Somos lo que sentimos. Hoy soy emoción, pertenencia, satisfacción, felicidad y amistad. El tiempo, El Tiempo es un periódico y nada más.