No tienes afán, no tienes necesidad de nada ni de nadie. Estos son los días en los que inconscientemente discriminas. Discriminas planes, sueños, personas. Te quedas con lo vital, con todo aquello que te compone. Antes estabas llena de adornos, arandelas que sólo te quitaban destreza. Creces lento para quienes te ven hacerlo, creces rápido para quienes lo hacen contigo. Inmersa en dudas, sólo sabes algo con certeza: tu voto no habría sido jamás por Juan Manuel. Now my feet won't touch the ground.
8 ago 2010
oh love, don't let me go
Hoy tampoco estás bien de ánimo. A pesar de los clichés que te han embutido, de todas las cartas que has recibido y de todas las veces que te has reído, te sientes sola. Decides, pues, en tu soledad dedicarte un poco de tiempo. Aprendiste a tocar dos o tres canciones en el piano, que es tuyo porque lo tocas. También decidiste empezar una rutina de abdominales. Cada vez que te dispones, haces un par y te convences de que es suficiente. Mientras tanto, piensas. Sabes en medio de lágrimas que te esperan cuatro años de oposición. Cuatro años en los que quisiste participar de un gobierno, pero que tus iguales prefirieron cruzarse de brazos y dejar que un tal Juan se encargara de todo. Cuatro años en los que crecerás, aprenderás, leerás y dirás cosas por las cuales te mirarán mal. Ya estás acostumbrada.