12 ago 2010

in my life

Hasta hace unos meses, se me podía considerar alguien escéptico con respecto a la política de mi país. Sería un redundancia dedicarme a explicar esto, así que me permitiré no hacerlo. Sin embargo, este año se empezó a poner de moda un hombre que al principio ignoré porque era solamente eso: una moda, otra supuesta esperanza de cambio que simplemente alimentaba mi escepticismo. Finalmente, en una acción que resultó de mi rutinario ocio, decidí leer un poco sobre él. Todo acabó en que empecé a sentirme parte de lo que él decía, buscaba, creía. A diferencia de sus "colegas" que solamente buscaron mi aprobación para hacer conmigo lo que ellos quisieran. Mockus es aquel que para gobernar nos quiso invitar a pertenecer a su gobierno, mientras que el presidente sólo quiso ganar votos. No sé si me entiendan... todo es cuestión de pertenencia.

Cuando los soldados eran herreros y corrían por los campos con armaduras más pesadas que ellos, gritaban consignas antes de enfrentarse a sus enemigos. Eso hace parte de la herencia de los encuentros deportivos, donde cada equipo grita su nombre antes de empezar el cotejo. Hace dos meses gritaba con emoción el nombre del conjunto al que pertenecía, como en la lógica. Hace dos días tuve que gritar otro nombre, por circunstancias que ya todo graduado conoce. He de admitir que las palabras no fueron capaces de salir de mi boca, ni siquiera una expresión onomatopéyica. No dije nada. Me he demorado en asimilarlo, aceptarlo. Todavía no termino. Vuelve y juega, todo es cuestión de pertenencia.

He pensado. Tal vez el tiempo logre acogerme. Yo, por mi parte, pienso aprender a diferenciar entre mi lugar de ubicación y mi lugar de pertenencia. Así como sé quién es el presidente y quién es mi Presidente. Y como me gustan las experiencias enriquecedoras, como a Íngrid, serán cuatro años de aprendizaje, de cuentas regresivas, de anecdotarios y diarios; de lágrimas causadas por el azar de mi iPod, de oposición, de ver en el reloj horas exactas para la memoria, de relaciones y comparaciones. Todo aquello gracias a que, como ser humano, necesito no olvidar. Supongo que nadie se va del todo.