17 sept 2010

i don't shine if you don't shine

Somos hijos de una sociedad que ha enaltecido la belleza y lo superficial como máximas autoridades de conducta. Es así como, de repente, lo natural se nos hace extraño, ajeno, confuso: porque es feo. A partir de ahí, desarrollamos capacidades para tejer estructuras como Amistades, Personalidades y Preferencias basándonos en lo que nos parece bello. Poco a poco, nos convertimos en seres tan banales que llegamos a considerar un tabú lo que habría de ser el mayor y más maravilloso alcance de la anatomía humana: la fertilidad.
En vez de celebrar nuestra naturaleza de imperfección, la hemos ridiculizado hasta lo indigno. Deberíamos poder andar desnudos por ahí, borrachos de nada, celebrando nuestros respectivos nombres y ya. Fluir sin un fin más que fluir. Pero somos hipócritas en medio de todo; en medio del supuesto amor que diariamente nos profesamos. Preferimos aferrarnos a las certezas de lo virtual, antes que arriesgarnos a cualquier probabilidad que nos pueda traer lo natural.
Ojalá, como los niños, pudiéramos ser capaces todavía de decirnos las verdades sin ningún tipo de remordimiento o segunda intención; ser más egoístas y establecer las prioridades propias por encima de las comunes. Ya basta de complacer a esta sociedad tan agobiada y doliente. I don't mind if you don't mind. No me gusta la cultura taurina; no creo que Colombia sea pasión; no creo que pasarse los chicles sea malo; no atracan en todas las esquinas; no me gustan los tacones; prefiero un Águila a una Budweiser; prefiero Mockus a Santos; prefiero los Lucky Strike, el bus que el Transmilenio y el pandeyuca que el pandebono.
Si somos lo que sentimos, hoy soy desnudez, infancia, individualismo y accidentalidad. (Me encanta no tener límite de palabras cuando, en una hoja en blanco, encuentro algo. No sé qué.) En circunstancias como la de hoy, uno se da cuenta de qué tan solo se encuentra. En la vida real, uno se tiene a uno mismo. Nada más. Y si no se es lo suficiente y precisamente egoísta, la banalidad es un riesgo inminente. Hoy voto por que no nos necesitemos tanto los unos a los otros, hoy que mañana es el "día del amor y la amistad". ¿Por qué tener un solo día para eso? Si fuéramos verdaderamente sinceros con nosotros mismos y con los demás, esos días serían cotidianos, y el amor y la amistad el estilo de vida de cada ser humano.