9 mar 2011

drops

Al final del día y con los pies descalzos, supo lavar sus penas con la lluvia fría. No siente los pies, pues ahora vuela. Vuela. No se arrepiente de nada. Muchas veces ha proclamado su independencia. Sin embargo, sabe que dependemos infinitamente unos de los otros. De lo contrario, no habría canciones, poemas, goles o personas. Porque, si nos ponemos a pensar, todo -absolutamente todo- se hace por amor o por desamor. Por amor la gente reza, ama, mata y habla; canta, escribe, llora y ríe. A veces, sería mejor relacionarnos menos, siento. O por lo menos relacionarnos de tal manera que la ausencia de alguien no desmorone todo cimiento de la vida de alguien más. La delegación admite que, si fuera así, el amor sería algo completamente inútil y banal. También, admite que -en este momento- no sabe qué pensar. Y es que amores que matan, nunca mueren. Dicen que la historia de la humanidad se puede narrar a punta de guerras, porque la historia de los hombres es matarse. Yo digo que nuestra historia se puede narrar diciendo cuántas veces, por amor, la gente ha vivido y dejado de vivir.